La boda de Gema y Rubén fue muy especial por circunstancias personales que nos afectaban a todos de una u otra manera. La responsabilidad por hacer un trabajo de fotografía impecable era este día, más que ningún otro, el primer objetivo que llevábamos en nuestra cabeza. El equipo en este día lo completaba Carlos Pascual, compañero y amigo que se dejó la piel para que Gema y Rubén tuviesen el recuerdo de boda más entrañable para ellos, sus familias y amigos. Un recuerdo que nunca van a olvidar porque estas fotos reflejan, cuentan y se acercan con mimo a la historia de su boda narrando con sonrisas, nervios, miradas, lágrimas, carcajadas, susurros … toda la emotividad de un día muy especial.
¡Enhorabuena!!















